LAS FLORES SON MILAGROS – Escribió Javier Arzuaga un día como hoy

Junio 7, 2016 (Atlanta)

Días atrás ´reenvié´ a un sartal de amigos un vídeo que era una maravillosa exposición fotográfica de flores a todo color. Muchas, especies que yo desconocía, al menos no recordaba haberlas nunca visto. Minutos más tarde, mi cuñada Carmen me remitió un comentario. Breve, pero inmenso. “Las flores, decía, son milagros”. Tienes razón, Carmen, lo son. No en cuanto que el aroma o la sonrisa, o el colorido caprichoso, o las variadísimas formas de las flores rompan y sean superiores a las leyes de la naturaleza, acepción primera del término ´milagro´. Sí, en cambio, porque superan y con creces cuanto de bello y maravilloso salga de la mente y las manos del hombre, acepción también válida de ´milagro´. Y en última instancia, porque decimos que es milagroso lo que por una u otra razón nos maravilla y deslumbra, y las flores, hasta las más pequeñas y humildes, poseen la capacidad de dejarnos anonadados. Yo no sé qué es más bello, si el beso que se dan al esconderse el sol en un atardecer de otoño, el cielo policromado y la montaña lejana de perfiles azulados, o la gracia de un clavel, una margarita, una rosa sostenidas en la mano mientras los ojos contemplan el paisaje. Por favor, no me dañen la belleza milagrosa de un lirio o una azucena diciéndome que son muestras más o menos bonitas de la botánica o de la genética. Ni el más ilustre de los botánicos con sus clasificaciones de musgos, plantas y flores ni Gregor Mendel sumido en el estudio de las arvejas del huerto monacal, pudieron nunca diseñar, mucho menos dar vida a la más simple de las flores. La ciencia descubre, y no es poco, las maravillas escondidas en las entrañas de la Madre Tierra , de la Naturaleza, pero nunca las ha podido ni las puede ni la podrá crear. De ahí que a las flores les esté permitido servir de argumento para probar la existencia de Dios. Seamos humildes. Una abeja libando una flor y transportando su polen para depositarlo en otras flores, contribuye más que todo los científicos en la polinización, multiplicación y diversificación de las flores. Las flores-milagro sirven también como vehículos para expresar el milagro del amor.

“Quería decirte mi amor
y no encontré palabra
más adecuada
que esta flor”. O mucho mejor:
“Qué es esto” ¡Prodigio! Mis manos florecen,
rosas, rosas, rosas, en mis manos crecen.
Mi amante besóme las manos y en ellas,
¡oh gracia!, brotaron rosas como estrellas”,

(Juana de Ibarburu)


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